La distinción entre calibración y verificación en el ámbito de los instrumentos de medida es esencial pero a menudo confusa. Aquí delineamos las diferencias principales.

¿Qué implica la calibración?

La calibración implica establecer los errores de medida o correcciones necesarias en un instrumento de medida. Este proceso, definido por el vocabulario internacional de metrología, se basa en comparar las lecturas del instrumento con patrones de medida adecuados.


Según el VIM, la calibración se realiza en dos etapas: primero, se establece una relación entre los valores y sus incertidumbres de medida asociadas, y luego se utiliza esta información para obtener un resultado de medida a partir de una indicación.


Es vital no confundir calibración con ajuste, ya que son acciones distintas. La calibración revela los errores de medida, mientras que el ajuste modifica el instrumento para corregir estos errores. Aunque si bien es cierto que un instrumento calibrado no garantiza que mida correctamente, ya que la industria debe considerar las correcciones y las incertidumbres indicadas en el certificado de calibración.


La verificación, según el VIM, proporciona evidencia objetiva de que un elemento dado cumple con los requisitos especificados. En este proceso, se comprueba si los instrumentos de medida cumplen con los errores máximos permitidos o las especificaciones establecidas.


En el ámbito de la metrología legal, la verificación implica evaluar la conformidad con requisitos específicos y puede resultar en la colocación de una marca de verificación y/o la emisión de un certificado de verificación.

Documentación y efectos legales

La documentación emitida y los efectos legales varían entre calibración y verificación. En una calibración, se emite un certificado de calibración que detalla los errores observados y las correcciones aplicables, mientras que en la verificación, se emite un certificado y una etiqueta de verificación. En caso de verificación después de una reparación, el instrumento es precintado nuevamente por el organismo autorizado de verificación.


Según la Ley 32/2014 de Metrología, las mediciones realizadas con instrumentos sometidos a control metrológico del Estado que superen las fases de control tienen presunción de exactitud, a menos que se demuestre lo contrario.


La exactitud de la medida se define como la proximidad entre el valor medido y el valor verdadero de un mensurando, según el Vocabulario Internacional de Metrología. Garantizar la exactitud de las mediciones realizadas con equipos sometidos a control metrológico es crucial, especialmente porque estos resultados pueden utilizarse para aplicar sanciones, entre otros fines.

Realización de calibración y verificación

Las calibraciones pueden realizarse en laboratorios de calibración, ya sea del fabricante o de otra entidad, y pueden ser necesarias para cumplir con sistemas de calidad reconocidos. Las verificaciones, por otro lado, pueden ser realizadas por el fabricante o entidades autorizadas, especialmente en el control metrológico del Estado.


Para ciertas aplicaciones, se requiere que las calibraciones sean realizadas por laboratorios acreditados por la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) o por otros organismos de acreditación que sean signatarios del Acuerdo de Reconocimiento Mutuo Multilateral (MRA-ILAC) o por un Instituto Nacional de Metrología o un Instituto Designado que sea signatario del Acuerdo de Reconocimiento Mutuo del Comité Internacional de Pesas y Medidas (MRA-CIPM).


Los laboratorios u organismos que realizan calibraciones y verificaciones, estén acreditados o no, deben cumplir con los requisitos de trazabilidad establecidos en el Real Decreto 244/2016, de 3 de junio, que hacen parte de la Ley 32/2014 de Metrología. Estos requisitos permiten garantizar que los resultados de las mediciones sean trazables a estándares nacionales o internacionales.

¿Ámbito voluntario o regulado?

Tanto la calibración como la verificación pueden ser actividades voluntarias o reguladas. La calibración es obligatoria para entidades con sistemas de calidad reconocidos o cuando así lo establezca la reglamentación. Por otro lado, la verificación puede ser obligatoria según la reglamentación o las normas aplicables, esta se considera una actividad voluntaria menos que esté estipulada por la normativa vigente.


Es importante destacar que dependiendo del fabricante, estos se comprometen a seguir ciertas normas en sus sistemas de calidad para garantizar que sus productos cumplan con las especificaciones requeridas. En el caso de la serie de Normas UNE-EN ISO 14253 y la Norma UNE-EN ISO/IEC 17025, establecen que se debe considerar la incertidumbre de la medición para proporcionar evidencia de conformidad o no conformidad con las especificaciones.

Conclusión

En resumen, la calibración y la verificación son procesos esenciales pero distintos en el ámbito de la metrología. Mientras que la calibración implica establecer los errores de medida y las correcciones necesarias en un instrumento, la verificación se centra en confirmar si los instrumentos cumplen con los requisitos especificados. 


La documentación y los efectos legales varían entre ambas, con certificados específicos para cada proceso. Tanto la calibración como la verificación pueden ser actividades voluntarias o reguladas, y es crucial que los laboratorios u organismos que las realizan cumplan con los requisitos de trazabilidad establecidos en la normativa.


Los fabricantes suelen comprometerse con normas de calidad para garantizar la conformidad de sus productos, destacando la importancia de considerar la incertidumbre de la medición en estos procesos, es responsabilidad de cada indbustria llevar acabo estos procesos  que permitan mantener los estándares requeridos. 

29 mayo 2024 — Mayra Pelaez